11.6.09

Revolución en blanco y negro


Wilkomen, Bienvenue, Welcome de nuevo al PopCorner. ¿Nos echabais de menos? Pues el PopCorner sigue adelante.

Como corresponsal especial del PopCorner en Viena, lamento deciros que la actualidad cinematográfica está algo desfasada, así que ayer acudí al preestreno de CHE: Revolución (si, en españa se estrenó en septiembre), pero como el Popcorner lo empiezan a leer por toda Europa, os daré mi modesta  opinión sobre la película.

La película, dirigida por Steven Soderbergh (Ocean's eleven, twelve y thirteen), narra en dos partes/películas (CHE: Revolución y CHE: Guerrilla) la vida de Ernesto Guevara (interpretado por un gran Benicio del Toro), médico, revolucionario y protagonista de gran parte de los hechos que hacen que Cuba esté como está hoy en día.

Esta primera parte sobre la vida del Che, capta varios momentos de su historia a través de constantes flashbacks y flashforwards. Empieza con el momento en que Ernesto Guevara y Fidel Castro se conocen, y cómo empiezan hablar sobre cómo debe organizare la revolución. A partir de aquí, va narrando los hechos acontecidos posteriormente: la organización de un ejercito revolucionario, cómo poco a poco van ganando seguidores... Y Soderbergh aquí va intercalando imágenes en blanco y negro de sucesos posteriores a la revolución, cómo la llegada del Che a las Naciones Unidas, y la entrevista de una periodista norteamericana (Julia Ormond). Es a través de las preguntas y respuestas de esta entrevista que Soderbergh organiza el film, incluyendo las imágenes de la revolución conforme la entrevista habla de esos sucesos.


Soderbergh juega a hacer documental, aunque de una manera inversa, ya que los hechos más recientes son los grabados en blanco y negro, mientras que todas las escenas de la revolución son en color, como si fuera la actualidad. Este cambio constante entre color y blanco y negro, le da a la película mucho ritmo y dinamismo, cosa que siendo una película larga se agradece, aunque por la calidad de las imágenes, si hubiese sido toda en blanco y negro hubiera ganado expresividad (¿porqué inventarían las películas en color?).

La única pega que tiene la película es que los personajes son muy planos, blancos o negros, no hay escala de grises. O son buenos, o son malos, y ya se sabe que el ser humano tiene luces y sombras. Con personajes tan poco trabajados, el Che y Fidel Castro (gran interpretación de  Demián Bichir) quedan idealizados, y le roba credibilidad a la película.

Pero aún y así, merece la pena verla, aunque sea en Spanglish con subtítulos en alemán.